Mallorca


Patrimonio
Fue codiciada, en tiempos remotos, por romanos, árabes y piratas berberiscos. Fue el monarca catalán Jaume I el que acabó con el dominio musulmán en la isla mediterránea (s. XIII), y al que debemos las construcciones más importantes de Palma.
Tras las murallas dieciochescas que ahuyentaron a piratas y corsarios, y enclavada en la bahía que lleva el nombre de la ciudad, se levanta el casco viejo. Antiguas iglesias, palacios y mansiones señoriales nos hablan de un pasado lleno de prosperidad.
Enfrente de Sa Seu, se alza el Palau de l’Almudaina. El que fuera palacio árabe y residencia de los monarcas mallorquines, sirve actualmente a usos museísticos.
Siguiendo el Passeig Sagrera llegamos al museo de arte moderno Es Baluard, cuya colección está formada por obras de las tendencias internacionales más significativas desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. En este centro puede contemplar trabajos de artistas como Cézanne, Gauguin, Picasso, Tàpies, Kiefer o Barceló, entre otros.
La Plaça Major, podemos atravesar el casco viejo y visitar la Plaça de Cort, el Ayuntamiento, el Palau Vivot o la iglesia de Santa Eulària. El consistorio, popularmente conocido como Cort, asienta su estructura barroca sobre lo que fuera un hospital del siglo XVI.
A dos kilómetros del centro de Palma nos espera el Castell de Bellver. El castillo se encuentra sobre una arbolada colina que preside la bahía.
Son algunos de los rincones en los que el viajero deberá detenerse. Barcas de pescadores, pinares y palmeras enmarcan los más bellos monumentos.



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